De camisetas en Miami: Dexter

por ALVIN STRAIGHT


Estoy un poco confuso en cuanto a Dexter. Tanto, que no recuerdo si la primera temporada la vi durante el bombazo o mucho tiempo después. No me apetece echar las cuentas de los años. El asunto es que me gustó. Mucho. Quería la camiseta de matar de Dexter. También los guantes de gangster.

Me gustaba él, tanto el personaje como Michael C. Hall (aprovecho para defender desde aquí la versión original; su voz juega un papel clave que en la versión doblada no se consigue). Me emocionaba el ritual, la meticulosidad, la innovación y el acierto a la hora de conseguir que quisiese a un asesino en serie. Sentía la liberación cuando clavaba el cuchillo y la sangre, tímida al principio, manchaba el plástico. Quería que ganase un justiciero que mata a personas y no tengo claro en qué clase de persona me convierte eso.

Únicamente ponía el pero a esa novia que (SPOILER) luego se convierte en su mujer. Era insoportablemente dulce, como los gofres. Bueno, ahora que lo pienso, creo que ninguno de los secundarios está a la altura de Dexter hasta que aparece Trinity, en la cuarta temporada. Pero eso viene después. La caricatura que eran Batista o Masuka estaba lejos de la complejidad del protagonista. Son un relleno bastante evidente.

Empecé la segunda temporada y se me pasó toda esta espiral positiva. No me interesaba y la dejé a medias. También puede ser que en esa época saliese mucho por la noche pero el caso es que, en mi cabeza, pasó a formar parte del mismo grupo que Prison Break; ideas de serie para una temporada. Dejé pasar muchas conversaciones con amigos en las que no podía decir nada (otro día hablaremos de comentar series sin haberlas visto); que si Debra era un hombre, que si LaGuerta era odiosa, que si esto era un circo porque al final todos se liaban con todos. Excepto con el chino, de ese pasan. Todo hasta hace un par de años, que la retomé. Volví a ponerme la camiseta verde con el primer botón desabrochado.

Tenía mucho tiempo libre y me pegué el atracón. A ratos por inercia, pues no llegaba a emocionarme del todo. Dexter me seguía interesando como personaje, pero el abanico multicolor de Miami no me apasionaba. Conocí a Lila, a Miguel Prado, al mencionado Trinity y, efectivamente, pensé que LaGuerta es tan odiosa como su español.

Llego la sexta temporada hace un par de meses. Voy al día. Mi viaje con el Pasajero Oscuro ha sido contradictorio durante todo este tiempo. A veces he querido navegar en el Slice of Life con él, otras lo he repudiado. De ahí mi confusión. Lo que es una certeza, a la vista de los capítulos emitidos, es que necesita un descanso. Cuanto antes. Dexter se ha agotado, como serie y como personaje. Dejadle que (SPOILER) críe a su hijo sin cámaras, sin imponerle la obligación de matar para nosotros cada semana.

Creo que de las dos temporadas más que han prometido sólo me interesará el final. Tiene que ser algo grande, sin que me atreva a decir el qué. Eso sí, la última imagen debe ser la camiseta de matar.

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1 Comentario

  1. Me encanta la serie de DEXTER, justo la estoy viendo ahora mismo y me apasiona el personaje. Pero estoy totalmente de acuerdo en lo que dices, Miami ya no me apasiona tanto, se está perdiendo mucho jugo en las historias, nada como la primera y segunda temporada. En fin, espero que el final sea apoteósico

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